Según una ley dada en 1550, ni la mejor de las lenguas propias americanas serviría para algo tan elevado como el adoctrinamiento religioso católico. ¿Qué explica eso?
Según una ley dada en 1550, ni la mejor de las lenguas propias americanas serviría para algo tan elevado como el adoctrinamiento religioso católico. ¿Qué explica eso?
Evo Morales ¿es un presidente indígena? ¿acaso socialista? ¿habla aymara o quechua? ¿utiliza el aymara en el ejercicio de sus funciones oficiales?
El aymara estandarizado parece algo que solo puede interesar a los académicos pero, de forma práctica ¿lo necesitamos realmente? ¿qué ventajas aportaría el estándar Mayachata? ¿sin él tenemos más o tenemos menos posibilidades de mantener viva la lengua?
Los aymaras contemporáneos tenemos un vicio que se escribe con nueve letras: fatalismo. Con respecto a la lengua, hay dos maneras de ser un verdadero aymara fatalista.
Federico Tórrez, un profesor aymara de El Alto, es el ganador del I Certamen de Narrativa en Idioma Originario por su novela escrita en aymara y titulada Jach’a Tantachawita Pachakutiru.
Los días 16, 17 y 18 de diciembre de 2010 se celebra en Puno, Perú el VII Congreso Internacional de Lengua y Cultura Aymara organizado por APLA, la Academia Peruana de la Lengua Aymara
Felicito a los amigos de Bolivia este 6 de agosto por el aniversario de su independencia con la versión en aymara del himno nacional boliviano. (Música: Azul Azul; Letra: Basilio Mamani y Alfredo Mita) ¡Jallalla Wuliwya!
Felicito las Fiestas Patrias a todos los peruanos con el himno nacional – como no podía ser de otro modo – en aymara. ¡Jallalla! Es un interesante momento para reflexionar sobre en qué nos han beneficiado a los aymaras, si nos han beneficiado en algo, los cerca de 200 años de historia republicana peruana y qué nos han negado.
El banco BCP ya atiende a clientes en aymara y en quechua. Wilfredo Ardito habla de ‘esfuerzos notables’, con lo cual estoy en desacuerdo. Creo que estamos ante una ‘anécdota’ y no ante un ‘esfuerzo’ y mucho menos ante un ‘logro’.